Antes de decidir, estás pensando
- Alonso Dario Jose Garcia Puentes
- 15 abr
- 2 Min. de lectura
La calidad de tus decisiones no empieza en la acción, empieza en cómo interpretas lo que está pasando.

Hay algo que ocurre antes de cada decisión.
No se ve.
No se mide.
No se discute en las reuniones.
Pero está ahí.
Un momento de interpretación.
Se observa lo que pasa.
Se le da un significado.
Y desde ahí, se actúa.
La mayoría de las veces, ese proceso es automático.
No se cuestiona.
No se diseña.
Simplemente ocurre.
Y sin embargo, ahí se define gran parte de lo que pasa después.
Durante años, el liderazgo se ha entendido como la capacidad de decidir bajo presión.
Pero esa es solo la superficie.
Porque antes de decidir, hay algo más importante:
desde dónde estás pensando cuando decides.
Las organizaciones rara vez evolucionan más allá del nivel de pensamiento de quienes las dirigen.
No por falta de talento.
No por falta de estrategia.
Sino porque las decisiones no aparecen en el vacío.
Aparecen dentro de una forma de interpretar la realidad.
Piénsalo un momento.
La última vez que algo no salió como esperabas,¿qué explicación te diste?
No qué pasó.
Qué te dijiste que pasó.
Ahí está la diferencia.
Siempre existe una distancia entre lo que ocurre y la historia que construyes sobre lo que ocurre.
Y en esa distancia, sin darte cuenta, ya estás tomando decisiones.
No es un tema menor.
Porque si la interpretación es limitada, la decisión también lo será.
Y en muchos casos, ni siquiera se revisa.
Se actúa sobre la primera lectura disponible.
La más cómoda.
La más rápida.
La que confirma lo que ya pensabas.
Por eso, el problema no siempre está en la ejecución.
A veces está en cómo estás viendo lo que estás ejecutando.
Hay líderes que reaccionan rápido.
Hay líderes que analizan.
Hay líderes que consultan.
Pero pocos se detienen a hacer algo distinto:
revisar la forma en que están interpretando lo que pasa.
Y ahí empieza el trabajo real.
No en hacer más.
No en decidir más rápido.
En aprender a ver mejor.
Una pregunta incómoda, pero necesaria:
¿Cuándo fue la última vez que no revisaste el problema…sino la forma en que lo estabas interpretando?
Otra más:
Si alguien que te conoce bien tuviera que describir cómo piensas como líder,¿diría lo mismo que tú crees?
Porque hay algo que casi no se dice:
tu forma de pensar no solo define tus decisiones.
Define el tipo de problemas que puedes ver…y los que ni siquiera alcanzas a notar.
Y eso cambia todo.
Este no es un tema teórico.
Es práctico.
Durante esta semana, observa algo simple:
cuando enfrentes un problema,
no te preguntes primero qué hacer.
Pregúntate:
¿qué historia me estoy contando sobre esto?
No siempre será evidente.
Pero cuando lo veas, vas a entender algo que cambia la forma de liderar:
no estás reaccionando a la realidad.
Estás reaccionando a tu interpretación de la realidad.
Y ahí, si decides intervenir, empieza otro nivel de liderazgo.
Alonso García Puentes
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